El término "altruismo" fue acuñado a mediados del siglo 19 por el filósofo Auguste Comte. Su significado es lo opuesto al egoísmo. Describe una tendencia a actuar en beneficio de los demás, al amor al prójimo, a estar dispuesto a dar y a ser generoso con los demás.
Una conducta que favorece el bien de los demás, aparentemente no confiere ninguna ventaja a su poseedor. Según la teoría de la evolución, se suponía que esto iba a desaparecer con el paso de las generaciones, especialmente a la luz de la definición biológica del altruismo, que enfatiza que este comportamiento se produce a expensas de la aptitud del individuo para sobrevivir y reproducirse.
En un intento por comprender un fenómeno tan extendido que claramente parece ser evolutivamente sin lógica, a lo largo de generaciones han surgido teorías intrincadas, en su mayoría psicológicas. Pero la verdad es mucho más simple: El mundo no funciona según los principios de la evolución sino acorde a la voluntad de Hashem. Y la voluntad de Hashem es que el individuo efectivamente "salga de sí mismo" en beneficio del otro. Tal acción es en realidad, el verdadero bien para quien sale de sí mismo.
Más allá del sentimiento placentero de hacer el bien o disfrutarlo, en el altruismo hay una revelación de una simple verdad: El pueblo de Israel (y en mayor extensión, básicamente todas las criaturas) son esencialmente una entidad, y cuando una persona disfruta de brindar bondad a otros, en realidad siente la existencia del gran "yo", que es más real que el "yo" limitado que experimenta el egoísta.
La persona sana es aquella que es consciente de la totalidad de todas sus partes, órganos y componentes, y no define ninguna parte de ellos como "extraño, innecesario" o "menos importante que yo". Por lo tanto, la persona sana hace todo lo posible por el "sí mismo" extendido, y siente también responsabilidad por aquellos a quienes el egoísta ve como "ajenos".
Mientras que por otro lado, el egoísta en su maldad, descuida e ignora todo lo que está más allá de la punta de su nariz y, de hecho, corta más y más partes de sí mismo que siente que le son ajenas. El narcisismo (amor propio) se define hoy como la plaga del siglo, y no sin razón ataca a naciones enteras. Veamos la tasa de natalidad negativa en la mayoría de los países "desarrollados". Al día de hoy, se puede ver al mal aniquilándose a sí mismo. Ya sea por instigadores que insiste con enfrentamientos, que incitarán al mundo entero a una guerra auto-destructiva, o ya sea por la extralimitación del eje del mal, que acercará su final por una razón celestial.
Aunque en el Medio Oriente, los judíos todavía nos hallamos en lo que parece ser el centro del mal global en la Tierra, por favor no permitan que el humo de la última batalla nos oculte la Redención verdadera y completa que está al alcance de la mano. Porque precisamente en la Tierra de Israel, los profetas predijeron, que precisamente, durante los procesos más salvajes del mundo, todas las profecías de la utopía eterna se materializarán en un breve instante, tanto las profecías de Redención de todos nuestros profetas, como la profecía principal del propio Rebe ER"M, sobre "He aquí, que éste, el Rey Mashíaj viene". Éste ya está aquí y será revelado de inmediato a todos. El Reino de Hashem en la tierra, centrado en el Gran Templo sobre el Monte del Templo, se extenderá y conquistará al mundo entero con amor.
Colabora con la difusión de Mashíaj y dona a través de PayPal a la cuenta vienemashiaj@gmail.com