de acuerdo con su continuación – “Bemidbar Sinaí” – vemos aparentemente, que es lo opuesto a la preparación para el recibimiento de la Torá.‘Midbar’ (desierto) expresa aparentemente un estado indeseable – ya que es un lugar inhabitado, donde no crece nada. ‘Sinaí’ deriva del lenguaje hebreo siná, odio, ya que dicen nuestros sabios de bendita memoria (Shabat 89.): ¿Por qué su nombre es Sinaí? “Ya que descendió odio del mundo sobre ellos”. ¿Cómo puede ser, que el “midbar”, desierto, (el que expresa desolación) y “Sinaí” (del lenguaje odio), sean una preparación para la entrega de la Torá? El tema será entendido de acuerdo a las condiciones indispensables para el estudio de la Torá. La preparación esencial para recibir la Torá es desocupar el conocimiento de todos los temas mundanos, para que no molesten a la persona en el estudio de la Torá. La persona que quiere estudiar Torá, debe acercarse a ella estando completamente desconectado de todas las cosas que puedan molestar su atención. La desconexión necesaria no es solo de las cosas mundanas y los temas que están fuera de la Torá, sino también de los temas de la Torá que no están relacionados con el tema estudiado. A pesar de que el objetivo del estudio es ‘aprender y enseñar’ (Rambam leyes de Talmud Torá cap. 1, ley 2) y también todos los temas de la Torá están conectados unos con los otros, pero todo esto no es sino en un segundo nivel de estudio, mientras que cuando la persona se acerca al estudio, debe concentrarse solamente en ‘estudiar’ y desconectarse de prestar atención de ‘enseñar’ y del resto de las partes de la Torá.
Esta forma de estudio es expresada en el ‘desierto’. El desierto no es un lugar habitado, no hay otras personas ni nada que pueda molestar su atención. Realmente así debe acercarse el judío a estudiar la Torá – debe sentirse como en un desierto, que no tiene nada fuera de la Torá. Y como el lenguaje de nuestros sabios de bendita memoria (Bamidbar Raba parashá 1, 7): "Todo el que no se hace a sí mismo como un desierto sin dueños, no puede adquirir la sabiduría y la Torá". Pero el ‘desierto’ por sí solo no es suficiente, y tiene necesidad también de ‘Sinaí’, odio a lo mundano. Cuando el judío se acerca a estudiar Torá, no es suficiente con que se desconecte de las cosas del mundo, sino que debe sentir odio hacia ellas. Debe despertar el sentimiento que no puede cargar cosas que se encuentran fuera del mundo de la Torá, ya que estas molestan para revelar la luz de la Torá. Una preparación así para el estudio de la Torá provoca, que la persona tenga éxito en recibir la Torá, tenga éxito en su ‘estudio’, y entonces pueda también ocuparse después como corresponde en ‘enseñar’ y también ocuparse correctamente en los temas del mundo. Ya que el objetivo no es odiar al mundo, sino solo anular los temas indeseables de este, transformándolos al bien, y revelar que la existencia auténtica no es sino para la Torá. Y hasta que todo el mundo será “una morada para Él que sea bendito”, con la llegada del Mashíaj-Tzidkenu, con la redención auténtica y completa.